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  • Foto del escritorLA VOZ DEL SECANO COSTERO

Vivir en un lugar como Lolol es un privilegio, y esta comunidad nos pertenece a todos.

Actualizado: 18 ago 2023


Soy Osvaldo Cubillos, nacido en Lolol el 17 de mayo de 1950. Soy el tercero de cuatro hermanos y crecí en un entorno familiar lleno de amor y valores. Mi camino educativo comenzó en la Escuela San Luis, ubicada en Lolol, en la pendiente de la parroquia local.

Mis años de estudio continuaron en el Instituto Regional Federico Errázuriz en Santa Cruz, donde permanecí hasta 1967. Fue un momento de cambio en la educación, ya que se estaba pasando del sistema de bachillerato a la prueba de actitud académica. En esa época, tuve una experiencia interesante al postular para el Banco Estado. Llegué incluso a tener una entrevista con el presidente del banco, pero lamentablemente aún no he recibido una respuesta, se sonríe al contar esta anecdota .

En esos años, había una carencia de profesores en las zonas rurales, y me sugirieron explorar oportunidades en la Dirección Provincial, en el sector de Santa Teresa de Quiahue. En medio de este contexto, en el año 1973, en pleno golpe de estado, me ofrecieron la oportunidad de trasladarme a la Escuela Octavio Mujica. Durante ocho años, fui profesor y director en esta escuela, con el último año siendo especialmente significativo al desempeñarme en ambos roles.

El 1 de marzo de 1982, recibí una carta del municipio que me trajo a la Escuela Galvarino Valenzuela Moraga. En aquellos tiempos, los alcaldes eran designados, y esta experiencia duró hasta 1992. Desde 1993 hasta el año 2013, ejercí como director de la misma escuela, un período enriquecedor y desafiante en mi carrera.


Después de eso, asumí el cargo de orientador hasta 2017, cuando finalmente decidí retirarme. Este año finalmente recibí el pago de la deuda municipal y seguimos esperando por la Deuda Histórica. Actualmente, veo con satisfacción cómo se han mejorado los recursos para la educación rural. La Ley SEP ha tenido un impacto positivo, ya que los recursos llegan directamente a los niños, a diferencia de tiempos pasados en los que se destinaban a otros propósitos.


Mi mensaje para la comunidad de Lolol, incluyendo a profesores, alumnos y padres, es que siempre estén atentos a sus hijos. No los dejen solos, participen en sus actividades y continúen siendo educadores en el hogar, moldeando el carácter de sus hijos. A mis queridos lololínos, los insto a apoyar a las autoridades y a cuidar de su comuna. Vivir en un lugar como Lolol es un privilegio, y esta comunidad nos pertenece a todos.

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