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  • Foto del escritorLA VOZ DEL SECANO COSTERO

PEPE LIZANA LA VIDA DE UN HOMBRE DE IGLESIA.




Pepe Lizana, nacido en Agua Buena, una localidad cercana a San Fernando, llegó a Marchigüe en el año 1975 con el propósito de contribuir como profesor interino de educación básica general en la escuela de Alcones. Su vinculo con la iglesia comenzó cuando se involucró en las catequesis de primera comunión y confirmación. Sin embargo, un evento crucial cambió el rumbo de su participación en la comunidad religiosa: el terremoto de 1985 forzó la demolición de la iglesia existente, abriendo paso a la nueva construcción.

Fue entonces cuando se tomó la decisión de establecer una oficina parroquial, y Pepe fue invitado a asumir el rol de secretario parroquial, una función que desempeñó con dedicación durante varios años. A lo largo de las décadas, la iglesia enfrentó cambios y nuevos desafíos, y Pepe se mantuvo firme en su compromiso de mantener el templo y participar en todas las ceremonias religiosas que se llevaban a cabo en la actualidad.

En Alcones, Pepe conoció a la mujer que ha sido su compañera “La Nenita” durante más de 40 años de matrimonio, con quien ha formado una familia de cuatro hijos y tres nietos. Durante su tiempo en Marchigüe, Pepe ha colaborado con más de 10 párrocos diferentes en la iglesia, siempre con humildad y devoción.

La fe siempre ha ocupado un lugar central en la vida de Pepe. Desde que ingresó a la catequesis, comprendió que su fe en el Señor Jesucristo era lo más importante, y ha vivido su vida principalmente al servicio de Dios. Participó activamente en la preparación de matrimonios, confirmaciones y primeras comuniones, donde su dedicación fue reconocida por los sacerdotes que trabajaron a su lado. Sin embargo, su objetivo nunca fue destacar, sino ser un instrumento de Dios en la comunidad.

A medida que Pepe se acerca a los 80 años de vida, reconoce los cambios que ha experimentado tanto el pueblo como la parroquia. La oficina parroquial que inicialmente se ubicaba en Alcones ahora se encuentra en el corazón de Marchigüe urbano, y las circunstancias han llevado a una evolución en la dirección de la iglesia. Además, Pepe compartió su experiencia de lucha contra la meningitis mientras trabajaba en El Huique, un desafio que puso a prueba su vida durante esos años. Sin embargo, siempre ha sentido gratitud hacia su Señor Jesús por guiarlo y sostenerlo a lo largo de todas las vicisitudes.

La vida de Pepe Lizana ha estado marcada por su dedicación inquebrantable a su fe y su servicio a la iglesia y la comunidad de Marchigüe.


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